Patio en dos niveles que prolonga la arquitectura hacia el exterior. Distribución lineal y orientación naciente, ideal para recibir la primera luz del día. La silueta de la Axarquía como fondo permanente.

Espacios diseñados para trascender el tiempo.
12 residencias exclusivas en El Morlaco diseñadas para redefinir el lujo desde la serenidad y la precisión arquitectónica. Conectadas con la naturaleza, abiertas al mar y pensadas para quienes encuentran valor en lo esencial.

Patio en dos niveles que prolonga la arquitectura hacia el exterior. Distribución lineal y orientación naciente, ideal para recibir la primera luz del día. La silueta de la Axarquía como fondo permanente.



Su piscina envolada redefine la idea de exterior: suspendida con elegancia, amplía la geometría de la vivienda hacia el cielo. Líneas depuradas y proporciones medidas en cada estancia.

Con patio orientado hacia el Morlaco, esta vivienda destaca por su intimidad verde y su conexión con la luz. Piscina elevada, vegetación cuidadosamente integrada y una disposición que favorece la serenidad.


Acceso a un patio íntimo vinculado al nivel inferior. Piscina integrada en un entorno natural discreto, pensado para momentos de calma y contemplación. Relación directa con la vegetación del entorno.


Ático concebido para recibir la luz desde las primeras horas del día. Terraza y solárium de más de 100 m², con piscina privada en la cota superior. Una residencia elevada, serena y abierta al horizonte mediterráneo.

Dos patios definen su carácter singular. Jardín y solárium, piscina privada y luz cruzada en todas las estancias. Composición de capas arquitectónicas que otorgan ritmo y privacidad.


Situada en una de las cotas más elevadas del conjunto, esta residencia se abre al paisaje con una orientación privilegiada. La luz del amanecer baña sus estancias y prolonga la vista hacia la Axarquía, creando una conexión directa con el horizonte mediterráneo.












En Livermore la arquitectura se inspira en el entorno y lo integra en el estilo de vida. El proyecto se ubica en un enclave elevado sobre el mar y rodeado de pinares donde el ruido no llega y la brisa marina se encuentra con los aromas de la arboleda. Un diálogo entre naturaleza y arquitectura donde cada una de las doce residencias se transforma en una obra de arte habitable.


Cada solución arquitectónica es fruto de un profundo ejercicio de análisis y diseño. Desde la relación entre las vistas y las estancias, hasta la orientación solar. Cada decisión responde a criterios de proporción, función y espacialidad. La arquitectura se articula en volúmenes puros, con transiciones fluidas entre interior y exterior, optimizando iluminación, ventilación y privacidad.